Los 4 elementos en la Astrología

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Contenido de la charla ofrecida por Susana Senestrari en la conferencia de las ” IV JORNADAS ASTROLÓGICAS”

LOS CUATRO ELEMENTOS EN LA ASTROLOGÍA

Toda la vida física y mental es una manifestación de energía.

Los Cuatro Elementos no son símbolos o conceptos abstractos, se refieren a las Fuerzas Vitales que constituyen la Creación entera que podemos percibir.

Estos Cuatro Elementos, Tierra, Fuego, Aire y Agua, simbolizan los Cuatro estados de la materia descriptos en la Física:

La Tierra es sólida

El Agua es líquida

El Aire es gaseoso

El Fuego es plasma o energía radiante.

También podemos decir que representan las cuatro necesidades primarias de todo organismo avanzado:

Aire, Agua, Tierra ( o alimento) y Fuego (calor).

Muchas culturas incluyen a los Cuatro Elementos en sus tradiciones filosóficas, religiosas y mitológicas. Todas hablan de una energía primaria, que se denomina de muchas formas: prana, fuerza vital, Chi o Ki, etc.

A los elementos se los considera como las Energías fundamentales del Cosmos.

En la filosofía china encontramos Cinco elementos: Madera, Fuego, Tierra, Metal, Agua.  Estos cinco elementos se correlacionan con los cuatro que se usan en el mundo occidental, con el agregado del Éter, o quinto elemento.

La filosofía griega se basaba también en la doctrina de los elementos, que se equiparaban con las cuatro facultades del hombre:

Moral: Fuego

Estética y Alma: Agua

Intelectual: Aire

Física: Tierra

Se relacionan también con los Cuatro temperamentos humanos específicos, según la psicología de Jung:

El Fuego con la Intuición, la Tierra con la sensación, la percepción con los sentidos físicos, el Agua con los sentimientos, y el Aire con el pensamiento.

La teoría Medieval Renacentista habla de los Cuatro Humores:

Cólera o bilis amarilla , Sangre, Flema, y Bilis negra.

El estudio de los Cuatro Elementos nos permite entender la naturaleza esencial de las características psicológicas de cualquier individuo.

Todos los cuerpos se componen de los Cuatro elementos. El estado sano consiste en el equilibrio y la distribución apropiada de estos cuatro elementos, y la enfermedad es su desarreglo.

El agua y la tierra son elementos femeninos, o yin. Son más autorepresivos, viven más dentro de sí mismos, no se permiten expresar su energía esencial hacia afuera sin cautela y previsión.

El aire y el fuego son elementos masculinos o yang. Son autoexpresivos, sacan fuera sus energías, expresan su sustancia vital sin reservas. Los de fuego mediante la acción, los de aire mediante interacción social, intercambio de ideas y expresión verbal.

En algunas doctrinas esotéricas se habla de la cualidad que cada elemento debe vencer para progresar espiritualmente: El Fuego la ira, La Tierra el apego, El Agua la pasión, y El Aire la codicia.

Y las lecciones que cada uno debe aprender:

El Fuego necesita aprender a amar, el Agua necesita aprender la paz, el Aire necesita aprender la hermandad, y la Tierra necesita aprender el servicio.

Toda relación puede verse como una interacción de dos campos de energía. El arte de comparar mapas es un análisis de cómo las energías de las personas se intercambian entre sí.

Las personas son atraídas con frecuencia hacia otras que están armonizadas con un elemento del que ellas mismas carecen. Dos personas pueden desvitalizarse pasando mucho tiempo juntas, o por el contrario nutrirse mutuamente. O pueden descubrir que la interacción entre sus campos de energía es tan intensamente vitalizadora que no pueden tolerar mucho tiempo ese nivel de intensidad.

Ejemplo:

Si una persona de Cáncer (Agua) vive con una de Géminis (Aire), la de Cáncer podría sentirse seca, evaporada, sin vida. La de Géminis puede sentirse ahogada, resultarle difícil abandonar la cama por las mañana, e incluso desarrollar dificultades respiratorias.

Es como si la de Géminis procurara vivir bajo el agua, y la de Cáncer tratar de vivir varada en el aire. Los campos de energía de ambas personas podrían desvitalizarse por entero.

Cuando trabajamos con la Carta Natal, consideramos de mayor importancia:

EL elemento del Sol

El elemento de la Luna

El elemento del signo Ascendente

Y el elemento del planeta regente de la carta, y de cualquier configuración astrológica potente ( un stellium, una te cuadrada, un gran trígono, etc)

El elemento del signo del Sol nos muestra muchas cosas: revela cómo el individuo ve la vida, con qué reino de la experiencia está en armonía, de qué campo de actividad deriva su poder, y qué expectativas tiene de la experiencia de la vida. Muestra aquello que es importante para la persona.

Signos de fuego: viven en un estado de actividad muy excitada e inspirada. Mantener ese estado del ser es esencial para que estén sanos y felices.

Signos de tierra: se afirman en el mundo material. En la supervivencia, en la producción, en la realidad de lo concreto y tangible, el trabajo, el esfuerzo. Consideran a esto mucho más real que cualquier otro aspecto de la vida.

Signos de aire: viven en el reino abstracto del pensamiento, de la mente, que consideran más real que cualquier objeto material.

Signos de agua: viven en sus sentimientos, y es su estado emocional el que determina su conducta, más que todo lo demás.

El elemento del signo del Sol es el combustible que uno necesita para sentirse vivo. Es la fuente de nuestra vitalidad básica, y la energía que nos permite revitalizarnos a fin de imponernos a las tensiones y exigencias de la vida diaria.

De un modo real, los signos de tierra toman energías de la tierra, los de aire del aire, los de agua del fluir de los sentimientos y del agua misma, y los de fuego del Sol y de la actividad física.

Podemos recargar nuestras baterías comprometiéndonos en actividades que nos suministren el combustible necesario:

Los signos de agua necesitan trato con otras personas de agua, o intenso compromiso emocional con cuanto estén haciendo. Es importante que escojan actividades y trabajo que les permita expresarse emocionalmente con plenitud.

Los signos de fuego requieren compromiso con otras personas de fuego, con metas y aspiraciones, o con un tipo de trabajo que sea físicamente exigente y activo.

Los signos de tierra necesitan asumir deberes y obligaciones materiales, expresarse a través de la realización práctica.

Los signos de aire sienten la necesidad de relacionarse con personas de mentalidad afín, de compromisos sociales que les permitan canalizar la expresión de sus ideas, o un tipo de trabajo que les dé libertad y estímulo intelectuales.

Cada uno de los Cuatro elementos se manifiesta en 3 modalidades vibratorias:

Cardinal, Fija y Mutable.

Combinando los 4 elementos con las 3 modalidades, tenemos 12 pautas primarias de energía, que llamamos los Signos Zodiacales.

Los Signos Cardinales: representan energía centrífuga irradiante, hacia el exterior. Se correlacionan con el principio de Acción en una dirección definida: Aries, Libra, Cáncer, Capricornio.

Los Signos Fijos: representan la energía centrípeta, o sea hacia adentro, hacia el centro. Tienen grandes poderes de concentración y perseverancia, cuando la energía se usa para una actividad creadora. Tauro, Escorpio, Leo, Acuario.

Los Signos Mutables: se correlacionan con el principio de la armonía, de la variedad, y el movimiento. Son como espirales de energía. Géminis, Sagitario, Virgo, Piscis.

El Elemento Fuego: se refiere a una energía radiante universal, una energía activa, entusiasta, que a través de su luz aporta color al mundo. Las personas de fuego son ejemplo de espíritus elevados, gran fe en sí mismos, entusiasmo, fuerza sin fin, y honradez directa. Necesitan mucha libertad para expresarse naturalmente. A veces tienen cierta ingenuidad e inocencia, cualidades más bien infantiles. En negativo encontramos arrebatos, impaciencia, tozudez, a veces hieren los sentimientos de los demás por su precipitación y necesidad de estímulo constante.

El Elemento Aire: es la energía vital que se asoció con la respiración y lo que los yogis llaman “prana”. El reino del aire es el mundo de las ideas arquetípicas, el mundo abstracto del pensamiento, de la mente. Los signos de aire se ocupan de sus ideas, de las teorías, del pensamiento abstracto. Pueden desapegarse de la experiencia inmediata de la vida diaria, tomando distancia, con objetividad, perspectiva y un enfoque racional en todo lo que hacen. Son muy sociables, y pueden relacionarse con todo tipo de personas, aunque sin un verdadero compromiso emocional con ellas. A menudo carecen de emoción profunda y de aceptación de las limitaciones del cuerpo físico. Pueden sobrevalorar la competencia intelectual, en detrimento de lo físico y emocional. Se sienten amenazadas si se desvalorizan sus ideas o se desacredita la calidad de su intelecto. Necesita espacio y libertad, lo que hace que a veces se los considere fríos y distantes ( sobre todo por las personas de agua).

El Elemento Agua: representa el reino de la emoción profunda y de los sentimientos, abarcando desde pasiones compulsivas hasta miedos abrumadores, a un amor omniabarcante de la creación. Los signos de agua están en contacto con lo intangible, con la mente inconsciente, y ellos mismos son muchas veces inconscientes de lo que realmente los motiva. Son los signos más intuitivos y psíquicamente sensitivos. Tienen una gran empatía y sensibilidad hacia los sentimientos y necesidades de los semejantes.

Sin embargo, cuando no están plenamente al tanto de sus propios sentimientos, se encuentran acuciados por deseos compulsivos, miedos irracionales y gran supersensibilidad  ante la más leve amenaza. Los signos de agua no tienen solidez o forma propia. Son más felices cuando su fluidez se encauza y recibe forma de otro, particularmente los signos de tierra que le aportan la solidez y apoyo que necesitan. Necesitan sentirse protegidos y seguros, son reservados y aparentan calma por fuera, aunque por dentro hay tormentas en sus niveles más profundos, que los agitan emocionalmente. La sensibilidad que tienen es tan grande y tan pronunciada su vulnerabilidad, que si esto no se encauza apropiadamente, puede llegar a un estado de inestabilidad emocional y una predisposición a ser influidos por el más leve viento que sople. Su sensibilidad no es debilidad, el agua tiene gran fuerza y poder, cuando está bien encauzada. Por último, el elemento agua ayuda también  a tomar conciencia de las realidades sutiles, del contacto con nuestra alma, y sus anhelos profundos. Saben instintivamente que deben protegerse de influencias externas, a fin de permanecer en su centro y equilibrio.

El Elemento Tierra: está armonizado con el mundo de las “formas”, de la materia, de lo tangible y concreto. Los signos de tierra están en contacto con los sentidos físicos y la realidad de aquí y ahora del mundo material. Tienen más paciencia y autodisciplina que los demás signos, se adecuan bien al mundo de ganarse la vida, proveer a las necesidades básicas y persistir hasta alcanzar una meta. Tiene una gran fuerza de resistencia y persistencia, son cautos, premeditados, y bastante convencionales. No les gustan los cambios ni lo inesperado. Necesitan seguridad y control de las situaciones. Limitan muchas veces su imaginación si confían demasiado en las cosas como son o parecen ser. Pueden tener una perspectiva estrecha, una afición a la rutina y al orden, y poca aptitud para los reinos abstractos y teóricos. Necesitan abrirse más a la realidad del mundo invisible.

Los Cuatro elementos de la astrología son los básicos bloques de construcción de todas las estructuras materiales y tonalidades orgánicas. Cada elemento representa un género básico de energía y conciencia que opera dentro de cada uno de nosotros. La Física ha demostrado que la Materia es Energía. Estos 4 elementos se entretejen y combinan para formar toda la materia. Cuando la Chispa de vida abandona un cuerpo humano al morir, los 4 elementos se disocian y regresan a su estado prístino. Es sólo la vida misma, que se manifiesta en una totalidad orgánica y viva, la que mantiene juntos a los 4 elementos. Estos 4 elementos están en toda persona, aunque cada persona está conscientemente más armonizada con algunos tipos de energía que con otras.

Al evaluar en una Carta natal el balance de los 4 elementos, habría que considerar su presencia tanto por exceso como por carencia, lo cual generará ciertos desequilibrios.

Cada persona es capaz de compensar estos desequilibrios trabajando en conciencia sobre las cualidades que se corresponden con los elementos desarmonizados. Y la vida proporcionará las lecciones requeridas para el desarrollo de las cualidades faltantes, o para atenuar aquellas características que se expresan en exceso en alguno de los elementos.

DESEQUILIBRIO DEL FUEGO:

CARENCIA: falta de energía, tendencia a no confiar en la vida. Faltan la alegría de vivir, la fe, y el optimismo. La confianza en sí mismo es pobre. Los desafíos asustan a estas personas. La digestión es débil.

EXCESO: la persona puede “quemarse”. Demasiado activos, inquietos, impulsivos, egocéntricos y con deseos de actuar a toda costa. Problemas en el trato con los demás, por insensibilidad y falta de tacto. Exaltación del ego, vanidad, amor por la grandiosidad.

ARMONÍA: idealistas, promueven nuevas empresas, se motivan solos, valientes y con energía abundante.

DESEQUILIBRIO DE LA TIERRA:

CARENCIA: no están armonizados con el cuerpo físico, y el mundo real, dificultades para sobrevivir en el plano material. Pueden estar en las nubes, sin afirmarse en la realidad, en el aquí y ahora. Pueden sentirse fuera de lugar en este mundo. Tienen problemas para encontrar un trabajo para ganarse la vida que les satisfaga. Ignoran las exigencias del cuerpo físico. Pobre tonalidad de la piel, la energía no vitaliza el vehículo físico. Se olvidan de comer, hacer ejercicios, y descansar regularmente.

EXCESO: visión estrecha, interés obsesivo más por las obras que por los ideales. Falta de imaginación. Pierden la perspectiva, rigidez, no les gustan los cambios. Necesidad de seguridad, control, y orden. A veces escepticismo y cinismo particulares.

ARMONÍA: sentido práctico, paciencia, perseverancia, eficacia en el trabajo. Aporta solidez y apoyo.

DESEQUILIBRIO DEL AIRE:

CARENCIA: ineptitud para reflexionar sobre la vida y sobre uno mismo. Inmersos en la acción, los sentimientos, o los intereses materiales. Falta de satisfacción en las relaciones personales, por no cooperar efectivamente. Tienen dificultad para ajustarse a ideas nuevas, y a personas nuevas. Les falta objetividad y perspectiva. Sistema nerviosos débil, le cuesta asimilar las ideas nuevas.

EXCESO: mente superactiva. Vive en su cabeza. La mente puede desbocarse, introduciéndolos en un mundo imaginario. Fuera de la realidad. El sistema nervioso está muy activado, agotan su energía nerviosa más rápidamente que otras.

ARMONÍA: innovadores en el plano del pensamiento. Aptitud para la coordinación de actividades con diversas clases de personas.

DESEQUILIBRIO DEL AGUA:

CARENCIA: gran dificultad para introducirse en los sentimientos de los demás con empatía y compasión, lo mismo que para entrar en contacto con sus propios sentimientos y necesidades emocionales. El mundo de las emociones les parece una tierra extraña, con grandes peligros. En casos extremos, la persona es fría, reservada e insensible. Raras veces tiene buenas relaciones emocionales con los demás. En su intento por ser emocionalmente autosuficientes, niegan por completo su naturaleza emocional. Desconfían del conocimiento intuitivo, tiene miedo de profundizar en su inconsciente. Tienden a reprimir y ocultar el dolor, el sufrimiento emocional, a través del tiempo. A nivel físico y emocional, hay excesiva toxicidad. El Agua es la energía que limpia, cura y purifica. Al faltar, esta función no se cumple. Se debe incrementar esta función purificadora en los niveles físico y emocional, a través de ayunos, dietas purificadoras y terapia emocional. Se ha comprobado la gran preponderancia del Agua en las cartas de los sanadores naturales.

EXCESO: muy impresionables y super emotivos, a merced de pautas emotivas sobre las que no tienen control. Pierden el rumbo con facilidad, se dejan influenciar por las diferentes personas y situaciones ( por su capacidad de empatía con ellas). Tienden a la autoprotección, miedos diversos, timidez, pautas de reacción negativas. Escapan de los desafíos de la vida, por su hipersensibilidad. Se van a los extremos de conducta, falta equilibrio y objetividad. Son muy radicales.

ARMONÍA: potencialidad para expresar en plenitud las cualidades espirituales: amor, compasión, devoción, capacidad de servir y auxiliar al que lo necesita. Armonización natural con las realidades espirituales y ocultas. Intuición y conexión con el inconsciente, tanto personal como colectivo.

Bibiografía: “Astrología, Psicología, y los Cuatro Elementos”, de Stephen Arroyo.


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